Entrenemos el tiempo de reacción

Son ya unos cuantos los años que llevan las ciencias del deporte recorriendo camino, y muy largo el camino que todavía les queda por recorrer; y sin duda, esperemos que lo recorra de manera satisfactoria. Aunque, lógicamente, no ha sido ni será éste un camino fácil. Uno de los problemas que nos encontramos constantemente a la hora de unificar criterios y metodología en nuestro ámbito es y será la terminología.

 

Personalmente, no soy partidario de empeñarse en cambiar la forma que tenemos de nombrar las cosas, sobre todo si así nos entendemos; pero sí de analizar el porqué de la utilización de según qué términos en nuestro trabajo diario. Por ello, aprovecharé este artículo para reflexionar sobre la utilización del término velocidad de reacción.Grosser (1992) la define como la capacidad de reaccionar en el menor tiempo a un estímulo, y así es como se entiende comúnmente. Incluso profundizamos más en el concepto diferenciando entre velocidad de reacción simple y velocidad de reacción compleja. A partir de aquí, me propongo analizar las particularidades de este término.Sin duda alguna, en cualquier gesto deportivo, existe un tiempo de reacción previo y diferenciado al tiempo de movimiento, y remarco diferenciado porque coincidimos en qué durante el tiempo de reacción, todavía no existe movimiento alguno. Por eso me extraña la asignación a este proceso de un término (velocidad) que, físicamente, relaciona el espacio con el tiempo; cuando todavía no se ha iniciado el movimiento, ni el deportista ha recorrido espacio alguno.Claro está, y recorriendo más camino, puede que se le fuera asignado el término al considerar el espacio entre la neurona y la placa motora y el tiempo que tarda la señal nerviosa en ir de un punto a otro. Aunque esta posibilidad, en mi opinión, pierde sentido cuando hablamos de entrenamiento deportivo. Casualmente, el tiempo de transmisión nerviosa es prácticamente inmejorable con el entrenamiento. En cambio, sí podemos y debemos entrenar otras fases del tiempo de reacción como el tiempo de percepción, el de elaboración de la respuesta y el de contracción muscular. I, evidentemente, mejoraremos (reduciéndolo) el tiempo de reacción; en ningún caso, la velocidad de reacción.Por todo ello, compañeros, entrenemos y mejoremos el TIEMPO de reacción.